Trasierra–Tierras de Granadilla, situada en el norte cacereño, es naturaleza, historia, cultura y emoción. Un territorio donde cada camino conduce a una nueva experiencia y donde cada paisaje invita a detenerse y contemplar.
Una comarca de ocres, verdes y azules, con gran diversidad de paisajes: montañas, suaves laderas y tierras de vega. La atraviesan múltiples cursos de agua, entre ellos el río Alagón y el Ambroz, y la jalonan varios embalses, entre los que destaca el de Gabriel y Galán.
Las huellas del hombre en este territorio datan de la prehistoria, pero su historia escrita en piedra comienza con la Calzada Romana de la Vía de la Plata. Tierras de paso y frontera, los distintos pueblos que la ocuparon dejaron su impronta transformando el paisaje, los asentamientos, la cultura y las tradiciones, conformando hoy un impresionante legado histórico.
El yacimiento romano de Cáparra y la Villa Histórica de Granadilla son los merecidos referentes del patrimonio histórico de la comarca. Pero el patrimonio va mucho más allá: la arquitectura tradicional en pizarra y granito, iglesias, ermitas, fuentes, puentes, molinos de aceite, lagares, potros de herrar y cercas de piedra dibujan un paisaje cultural de gran riqueza.
En cuanto a naturaleza y deporte, el embalse de Gabriel y Galán es el eje dinamizador de la oferta, con «El Anillo» como su elemento más singular. Navegación, senderismo, ciclismo, observación de aves, fotografía de naturaleza y recorridos por espacios naturales son algunas de las experiencias que esperan al visitante en cualquier época del año. Los caminos tradicionales y los miradores permiten disfrutar del territorio en todas las estaciones.
La comarca es también un destino privilegiado para la astronomía. Con cuatro miradores celestes y el observatorio de «El Anillo», su baja contaminación lumínica permite contemplar cielos nocturnos de gran calidad, observar constelaciones y disfrutar de fenómenos astronómicos en un entorno de plena tranquilidad.
Trasierra–Tierras de Granadilla es mucho más que un conjunto de pueblos y paisajes: es una forma de entender el territorio desde la autenticidad, el respeto por la naturaleza y la historia. Un lugar donde el viajero encuentra espacios abiertos, patrimonio singular, tradiciones vivas y una hospitalidad que convierte cada visita en una experiencia cercana y memorable.