Marchagaz se ubica en un pequeño valle con forma de anfiteatro, rodeado por la sierra de Santa Bárbara, por donde discurre el arroyo del Valle. Es un paisaje de bosques y monte bajo que el hombre ha transformado en olivares que escalan las montañas; multitud de pequeños cursos de agua, con sus bosques de ribera, segmentan el terreno.
Su trama urbana discurre en la dirección del arroyo, con una serie de calles principales unidas por un enjambre de callejuelas.
Son interesantes su iglesia, los restos de los antiguos lagares o molinos de aceite y el ascenso a las ruinas del convento de San Marcos o al pico Altamira.