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Dehesa del Carrascal

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La Dehesa del Carrrascal,Monte de Utilidad Pública desde 1931, es un bello ejemplo del tradicional bosque mediterráneo de alcornoques. Forma una gran mancha de verde oscuro entre un mar de olivos. La parte más al norte del monte limita con el río Tralgas, en la que pueden contemplarse alisos y algunos fresnos.

Nos lleva al Carrascal, una bella dehesa, un sendero lineal de ida y vuelta que desde el alto de Las Pilas desciende entre tierras de olivos con unas espectaculares vistas del Valle del Tralgas y del resto de Sierra de Gata, todo ello a los pies de la Sierra de Dios Padre que preside la vuelta a Villanueva.

El sendero se inicia en la Plaza del Ejido, junto al monumento a la Fiesta del Árbol, ascendemos por las calles del municipio hasta llegar al Pósito, pasado este salimos ya del casco urbano. El primer tramo, en la zona de las Pilas, asciende entre olivares dejando atrás una bella imagen de Villanueva y la propia sierra de dios Padre.

El camino trascurre sinuoso entre tierras de viejos olivos, donde las paredes de piedra o tapial, acompañan en su paseo al visitante, higueras, vides, alcornoques o robles se entremezclan junto a los olivos que en la distancia se convierten en un mar verde que cubre las onduladas lomas.

La primera parte del camino finaliza en la EX 204, a unos metros a la izquierda cogemos un viejo camino ,para evita el transitar por la propia carretera, que discurre entre bancales de olivos, pequeñas huertas y muros de piedra. Volvemos a encontrarnos con la EX 204, que cruzamos entrando ya en el camino que lleva al Carrascal.

Dejamos a la derecha un desvío y nos adentramos en un mar de olivos “jóvenes” que ocupan antiguas tierras de monte y dehesa en un sin fin de lomas que conforman un paisaje singular. A nuestro lado, limitada por un bello cerramiento de pizarra dejamos una pequeña zona aún de bosque y monte.

La cerca de piedra continua hasta una pequeña zona de huertas y praderas que se pierde a la vista, se trata del pequeño valle que lleva las aguas de la fuente la Peña y se convierte en el arroyo del Galapagar, de forma sinuosa vamos recorriendo las lomas de olivos y monte bajo.

El camino se va estirando y forma en su segundo tramo una larga senda sinuosa que se abre al norte, desde donde se observa unas bellas vistas tanto de Villanueva como de los pueblos cercanos de Sierra de gata, según vamos ascendiendo las vistas van cambiando el Jálama, los montes de Santibáñez, Hernán Pérez y Torrecilla.

El último tramo Seguimos entre jóvenes olivares en línea para ver de frente el verde oscuro de la dehesa con el fondo de los montes de la sierra. Una dehesa donde descansar, pasear y descubrir, donde se conserva su uso tradicional tanto para la alimentación de ganado como para su aprovechamiento forestal con la saca de la corcha.

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